#34.Guest post: Serena Vacas «El interés por la cultura japonesa me ha llevado a hacer muchas cosas»

Serena Vacas

— ¿A qué te dedicas?

— Soy diseñadora gráfica.

A partir de ahí las preguntas y las caras pueden ser muy diversas. Me llamo Serena Vacas, y este mismo año abrí mi propio estudio de diseño gráfico y comunicación visual. Estas líneas me recuerdan a la introducción de un manga para mujeres adultas, o josei, y es que la cultura japonesa me ha acompañado desde la más tierna infancia. Se me puede considerar friki.

Ese interés por la cultura japonesa me ha llevado a hacer muchas cosas y a disfrutar de grandes oportunidades. La primera fue viajar a Perú gracias a mi gran amiga Fran, que ya me estaba preparando una cama en su casa al minuto de comentarle la idea. Gracias a esta persona realicé mi primer proyecto intercultural. Era el verano de 2004 en el hemisferio norte, y yo tenía por entonces 21 años, mucha curiosidad, una timidez exagerada y nociones de cultura japonesa.

Mucha gente no lo sabe pero hubo una fuerte emigración japonesa hacia el continente suramericano y por lo tanto en Lima hay una mezcla y una riqueza cultural impresionantes. Recuerdo la sorpresa que me provocó visitar su jardín japonés por primera vez,  y es que es de esas cosas que una no se puede imaginar.

Jardín Japonés

Durante ese viaje, Fran me presentó a la familia Ota, de origen japonés y propietarios de Nuevaarte, un interesante negocio textil peruano que fabrica en la provincia de Puno en colaboración con diferentes comunidades de mujeres aymara y quechua, solo utiliza materiales naturales sin químicos, y exporta a diferentes puntos de Japón. Pero tenían un problema, trabajaban sin marca. Y ahí estaba yo.

Las diferencias culturales que surgieron durante ese proyecto fueron, al menos, divertidas. La primera vez que visité la casa de la familia Ota me dijeron que podía descalzarme o quedarme con los zapatos. Parecía fácil, pero comenzaron las dudas aun conociendo algunos detalles de la cultura japonesa. ¿Me descalzaba? Sí, para congelarme los pies en unos minutos y volverme a calzar. Al conocer a la familia, ¿debía dar dos besos? ¿Ofrecer la mano? ¿Hacer una reverencia? ¿Y qué tipo de reverencia? ¿Formal? ¿Informal? Me invitaron a cenar. Al comer los fideos, ¿debía sorber como hacen los japoneses? Sí, por supuesto, pero años de educación materna me decían “no lo hagas, no lo hagas, es de mala educación” en forma de vocecita en mi subconsciente.

Durante ese viaje recopilé información para trabajar en su marca y referencias culturales de Perú y Japón. Una vez de vuelta en Barcelona, empecé el trabajo de elaboración de la marca, y de nuevo las diferencias culturales sacudieron mi paz. Esta vez porque mi recopilación no fue completa, me centré en el sector textil y no en otros entornos. Comencé a trabajar con la forma de la chacana para toparme con que esta forma, a pesar de estar intensamente relacionada con la cultura inca, también era utilizada por un partido político. Era absolutamente inconcebible que ellos utilizaran ese elemento en su marca sin que se la relacionara con este partido.

Chacana – bany de la princesa

Finalmente encontramos un elemento de referencia lunar, a la par que muy orgánico, con el que la empresa se sentía relacionada y muy cómoda.

Mi relación laboral con Japón no acabó con ese trabajo. El último fue este mismo año, cuando diseñé la imagen del primer restaurante japonés de ramen casero de Barcelona, el Ramen-Ya Hiro. Hoy tengo más experiencia y sé más sobre la cultura nipona que en 2004. Una de las cosas que Hiroki, el propietario y cocinero, me dijo sobre todo este proceso es que había sido fácil que nos entendiéramos. Cuando trabajas con elementos visuales y gráficos, tienes que referirte a periodos culturales. Para nosotros es muy fácil decir “quiero algo muy de la movida” ya que automáticamente pensamos en un periodo y un lugar concretos, pero si estuviéramos en Sydney, ¿cómo se lo explicaríamos a un australiano? Los japoneses usan la expresión komarimasu que significa problemático, un dolor de cabeza, vamos.

Ramen-Ya-Hiro

La primera vez que nos reunimos él trataba de explicarme que quería algo antiguo, pero no mucho. De cuando él nació. Shôwa, le dije, y a partir de ese momento se abrió el cielo. Las referencias culturales son, en el 99% de los casos, esenciales. Es necesario aceptar y asimilar que, aun globalizado, no todo el planeta funciona bajo las mismas referencias culturales. Los colores no significan lo mismo para todos, ni todos los vemos igual. Cuando aprendes que aoi, que se traduce como azul, no es el azul cielo que imaginamos en el Mediterráneo, empiezas a entender lo interesantes que pueden ser las diferencias.

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