#74. Victoria de Atxer: «Cuando vives en otro país, conocer el idioma, interesarte y apreciar la cultura, debería ser impepinable.»

Victoria

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Victoria de Atxer estudió Ingeniería Química en el Instituto Químico de Sarrià (IQS) y en la Universitat Autònoma de Bacelona (UAB), pero durante sus estudios, se dio cuenta de que su verdadera pasión y vocación era otra muy diferente, así que decidió cambiar su rumbo y diplomarse en Turismo la Escola Universitària Mediterrani de Barcelona. Esto le llevó a trabajar para la embajada española en Noruega como responsable del departamento de Comunicación e Información, así como en el departamento de Prensa. Actualmente es coordinadora de viajes y marketing en una agencia noruega. Todo ello lo combina con sus grandes pasiones: la fotografía, la pintura, el teatro, la ópera, el cine, y por supuesto, ¡los viajes y los idiomas!

Edad: 32

Profesión: Licenciada en Turismo

Lenguas: castellano, catalán, inglés, noruego, francés, alemán, portugués

La entrevista: La conocimos en un evento de networking en Barcelona. Nos hubiera encantado que Victoria nos diera una vuelta por la ciudad de Oslo mientras realizábamos esta entrevista, pero de momento nos hemos tenido que conformar con intercambiar unos cuantos e-mails, a los que muy amablemente nos ha respondido explicándonos la gran importancia que tienen los idiomas en su vida.

Explícanos: ¿a qué te dedicas? ¿cómo es tu día a día?

Ahora mismo estoy en un TT.OO. (Tour Operator), una agencia con viajes propios. ¿Mi día a día ahora mismo? Nado en un mar de e-mails, reservas, preguntas, papeles y más papeles. Todos ellos en un popurrí de idiomas: inglés, alemán, francés, castellano, catalán (¡sí, sí, catalán!) y por supuesto, noruego. Los clientes empiezan a viajar ahora y hay que mantenerles informados sobre los viajes a los que se han apuntado, preparar envíos, contactar proveedores, revisar facturas. Un poco de todo, ¡ya veis!

¿Cómo una persona que estudia Química termina dedicándose al mundo del turismo? ¿Qué te atrapó de este mundo?

Esta es la segunda pregunta que más se me plantea… La primera es por supuesto, ¿Qué haces en Noruega?

Tras años de contestarla y madurar la respuesta, y por supuesto, oírme a mí misma responderla, he llegado a la conclusión de que era muy joven cuando me tocó decidir mi futuro y me equivoqué. Me entusiasmaba el laboratorio, y aún a día de hoy, cuando visito a amigas que trabajan en laboratorios, me inunda una sensación de pertenecer a ellos. Despiertan en mí la curiosidad, ¡que no me falta! Pero no escogí Química, sino Ingeniería Química y en esa rama, el laboratorio queda en segundo plano y no me convenció. Por lo que un día, al ver que no estaba nada motivada, me decidí a volver a plantearme mi futuro. Y como me gustan mucho los idiomas (otra cosa que también despierta enormemente mi curiosidad), unido a mi pasión por viajar, pues lo vi claro. Me dije: ¡Turismo! Y aquí me tenéis.

Por lo que sabemos ahora trabajas en Noruega. ¿Hay muchas diferencias entre la forma de trabajar de los noruegos a la de los españoles?

Si os soy sincera, llevo más años trabajando en Noruega de los que he llegado a trabajar en España, así que no tengo mucho conocimiento de base como para responder bien a esa pregunta. Pero lo que sí puedo hacer es describiros un poco cómo es trabajar aquí y vosotros, que conocéis más el mundo laboral español, podéis extraer las diferencias.

Lo primero que debe decirse es que aquí no hay jerarquías. Tu jefe es uno más y debe ganarse el respeto con su trabajo y su ejemplo. Se valora mucho el bienestar en el trabajo: que el empleado esté a gusto. Se le escucha y apoya –siempre y cuando se pueda- ya que aquí reina la máxima de que si estás bien el trabajo, rindes más.

La mayoría de las empresas tienen un horario flexible, lo cual significa que todos deben estar en el trabajo entre las 9.00 y las 15.00 (aquí sólo se trabaja en horario continuado), pero entras y sales un poco a tu aire, siempre y cuando hagas tus horas y saques tu trabajo adelante. Todos somos responsables de nuestros actos y se te brinda el voto de confianza de que cumples y que no deben vigilarte por encima del hombro.

Por supuesto que hay excepciones y aunque suene a gloria bendita, tienes sus contras. Es difícil generalizar, pero eso es complicado en todo el mundo.

Según la OMT (Organización Mundial de Turismo) España presenta el mejor balance turístico del mundo. ¿Crees que esto es positivo o hemos de ser más conscientes y vigilar a la hora de gestionarlo?

Creo que España es de los mejores países en lo que concierne al turismo. España tiene largos años de experiencia a la hora de recibir al turista y hacerle sentir como en casa y gozamos de un clima que, por ejemplo, a ojos de un noruego, es casi paradisíaco.

Lo que es una pena, es que aun siendo la mayor fuente de ingresos, no se valore como es debida esta profesión. Siempre queda relegada a segundos planos, o incluso a terceros, pero eso es un problema mundial, todo cabe decir.

Si queréis que os cuente un chisme, puedo decir que muchos países toman a España como ejemplo a seguir y del que aprender. ;-)

Hemos visto que has trabajado para la embajada española como responsable de prensa. ¿Qué tipo de preguntas eran las más habituales? ¿Qué opinan de nosotros?

Como responsable de prensa estás, como bien decís, respondiendo preguntas, pero sobre todo, preguntando también.

A veces te toca encontrar información sobre historias divertidas y curiosas y otras, información sobre temperaturas y demás. Pero a veces me sentía que hacía de musa, buscando cómo inspirar a los periodistas para que no perdieran el interés en España y para hacerles seguir curioseando y, cómo no, ¡escribiendo!

Cuando los noruegos vienen a nuestro país, ¿sólo buscan sol o por el contrario, les mueve el interés cultural e histórico?

El sol lo buscan siempre, es inevitable viniendo de Noruega. Andamos todos con una falta de sol en el cuerpo… Pero las tendencias cambian, siempre. Y ahora buscan la combinación entre el sol y el interés cultural e histórico para así obtener unas vacaciones completas. Así que en realidad les mueven ambos intereses.

¿Crees que es importante el hecho de conocer la lengua del país al que viajas, o se puede “sobrevivir” sin problema?

Para mi “sobrevivir” nunca es una opción. Conocer el idioma, aceptar y formar parte del sitio donde estás, interesarte, apreciar la cultura, aprenderla… Eso, cuando vives en otro país, en mi opinión, debería ser impepinable.

Además, seamos sinceros, ¿cómo esperamos integrarnos, encontrar un trabajo, conocer el país y sus costumbres, hacerlo nuestro hogar, si no conocemos el idioma?

Es mundialmente conocido que en Noruega, y en todos los países nórdicos en general, se habla muy bien inglés. Y es del todo cierto. Pero no es su segunda lengua como mucho creen. Es un idioma extranjero que se aprende en la escuela.

Además, es un arma de doble filo creer que puedes dejar de aprender el idioma nativo, sea donde sea que vayas a vivir. Porque sí, puedes relacionarte y trabajar, pero en los ojos del nativo, no dejas de ser alguien que está de paso.

Como pasa en casa también. Entras en un bar, ves a algún extranjero que se te acerca e intentas entablar una conversación. Y a la que intentan decirte algo en castellano, algo sencillo, del tipo: ¡hola!, ¡gracias!, con ese acento tan marcado “guiri”, se te dibuja una sonrisa. Todos apreciamos el interés por nuestra lengua y nuestra cultura.

¿Alguna vez has recurrido a una agencia de traducción, traductor, intérprete, etc.?

No me había planteado esto nunca pero lo cierto es que no. Generalmente soy yo quien traduce: en casa, en el trabajo, para amigos…

¿Alguna anécdota o historia relacionada con los idiomas que te haya ocurrido?

Viviendo en un país extranjero en el que se habla otro idioma, y hablando varios idiomas, os podéis imaginar que tengo miles de historias. La más divertidas surgen siempre cuando ando un poco cansada y mi cabeza decide tomarse vacaciones sin avisar y empiezo a mezclar idiomas. Pero algo curioso de lo que me he dado cuenta últimamente es que estoy creando una lengua propia en casa. No es de extrañar: cuando yo hablo castellano a mi hijo, él me contesta a veces en castellano, otras en noruego y con mi marido hablamos en noruego. Y además con el añadido de que, como me encantan las visitas e invito enseguida a la gente, ¡al final me veo hablando dos o hasta tres idiomas en una sola frase! A veces ni yo sé qué es lo que quiero decir o en qué idioma lo he dicho!

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